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Cerrajeros Urgentes
Las cerraduras no dan problemas de vez en cuando, pero si estamos prestos para solucionarlos, nos dejarán gratos momentos de aprendizaje que podremos utilizar en más de una oportunidad, sin necesidad de recurrir a un experto.
¿Qué pensarías si te decimos que este trabajo de desmontaje lo puedes hacer tú mismo y que no tendrás que esperar por un especialista?
No, no estamos bromeando, la tarea no es tan difícil como parece. Para ayudarte, te ofrecemos a continuación algunos tips que te facilitarán este proceso. Todo es cuestión de organización, ya lo verás.
Organízate, busca tus herramientas y manos a la obra!Qué necesitamos tener a la mano
Dado que estarás en casa, puedes hacer uso de una silla para sostener la puerta evitando que se cierre mientras haces tu labor; pero si quieres ser más técnico en el proceso, ubica una cuña de madera que colocarás en la parte inferior de la puerta, ajustada entre ésta y el piso, que ejercerá la misma función de la silla que hemos sugerido utilizar.
El propósito de esto es mantener la puerta abierta, pues de cerrarse se nos puede presentar una nueva situación, como tener una puerta trabada, requiriendo, en consecuencia, otros trucos para lograr abrirla nuevamente.
Como herramientas, un destornillador y posiblemente, algún líquido antióxido, si la cerradura ha estado durante mucho expuesta a la intemperie, serán suficientes.
Manos a la obra, desmontemos la cerradura
El trabajo inicia con la puerta previamente abierta y sostenida para evitar su cierre, retirando los tornillos superiores e inferiores.
Simultáneamente sostenemos la cerradura con una mano, esto posibilita que la logremos mantenerla en buen estado por si queremos reutilizarla, mientras que con la otra usamos el destornillador para soltar los tornillos.
De estar estos tornillos oxidados por efecto de su exposición a la intemperie, les aplicamos el líquido antióxido para aflojarlos; si llegasen a romperse, una pinza será de mucha utilidad para tomarlo, girarlo y extraerlo.
Una vez que liberamos la cerradura de sus tornillos procedemos a retirarla con una leve presión, sosteniendo igualmente la puerta con una mano y con la otra tomamos la cerradura.
Si ésta se ha pegado a la puerta por efecto de algún barnizado o pintura, el destornillador poder servir de palanca para desprenderla cuidadosamente.
Hecho esto, chequeamos el lateral de la puerta para soltar el pestillo, que estará también atornillado; veremos luego el tirafondos, que sacaremos con ayuda del destornillador; puede que requiera algo de presión.
Limpiamos el área para eliminar el polvo que se haya acumulado por el tiempo, los restos de madera que a veces se sueltan al desmontar el mecanismo interno de la cerradura y si hay algún cerrojo de seguridad, lo retiramos siguiendo el mismo sistema, primero los tornillos y después, con cuidado, las piezas que la conforman. La idea es preservar la superficie de la puerta, es decir, mantenerla en buenas condiciones.
Y ahora, ubica la nueva cerradura
Debes buscar una nueva cerradura, con iguales dimensiones que la que acabas de desmontar, y siguiendo el orden inverso, proceder a instalarla.
SI decides que quieres cambiar el modelo de cerradura, deberás medir el ancho de la puerta y la distancia que hay entre la posición que debe ocupar el pestillo y el espacio de la puerta donde se coloca el mecanismo interno, como el cilindro que une las perillas interna y externa, para trabajar como engranaje con el pestillo o el ojo de la cerradura.
Todas estas medidas deben coincidir con las dimensiones de la nueva cerradura que vas a colocar, de manera que no tengas que hacer mayores cambios en la puerta.

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